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Comportamientos Compulsivos: Como romper patrones con compasión

  • Aser Ones, LCSW
  • 14 abr 2025
  • 3 Min. de lectura

Clara (Nombre ficticio) siempre tenía una excusa. Si llegaba tarde, decía que fue el tráfico, aunque simplemente no salió a tiempo. Si su cuenta bancaria estaba en rojo, juraba que fue un gasto “necesario”, aunque compró otro par de zapatos que no necesitaba. No quería mentir ni derrochar; las palabras y los impulsos salían antes de que pudiera detenerlos. Pero un día, al ver una factura imposible de pagar y la mirada cansada de su familia y amigas tras otra historia inventada, Clara se detuvo. “¿Por qué sigo haciendo esto?”, pensó. No era la primera vez que lo preguntaba, pero sí la primera que quiso responderse.


Mentir y gastar dinero compulsivamente no son solo “malos hábitos”; son patrones arraigados que a menudo esconden necesidades más profundas. Según la psicología cognitivo-conductual (Beck, 2011), estas conductas pueden ser intentos de llenar vacíos emocionales, evitar ansiedad o buscar control. Mentir, como Clara, puede surgir del miedo a decepcionar o al rechazo, mientras que gastar en exceso suele estar ligado a la búsqueda de gratificación instantánea o una sensación de valía. Estudios de la APA (2019) muestran que ambos comportamientos, cuando son compulsivos, están relacionados con baja autoestima y dificultad para tolerar la incomodidad.


¿Por qué se vuelven un ciclo? Cada mentira o compra ofrece un alivio momentáneo —evitas un conflicto, sientes un subidón—, pero luego llega la culpa, el estrés o las consecuencias, y el impulso regresa para “arreglarlo”. Clara mentía para no parecer imperfecta y gastaba para sentirse “bien”, pero ambos la dejaban más atrapada.


El impacto de las compulsiones


Estos patrones no solo hieren a otros —la confianza rota, las deudas compartidas—, sino que te hieren a ti. Pierdes credibilidad, estabilidad y, lo peor, la conexión contigo mismo. Pero aquí está la buena noticia: no estás condenado a repetirlos. Cambiar es posible, no con fuerza de voluntad sola, sino con pasos claros y autocompasión.


Cómo transformar los patrones


Clara encontró un camino, y tú también puedes. Aquí van tres pasos prácticos para empezar:


  1. Mira sin juzgar: Cuando sientas el impulso de mentir o gastar, pausa y observa. Escribe: “Quiero decir que perdí el autobús, pero en verdad me quedé dormido” o “Quiero comprar esto, pero sé que no lo necesito”. Nombrarlo sin culparte te da poder sobre el impulso.


  2. Encuentra la raíz: Pregúntate: “¿Qué estoy evitando?”. Tal vez mientes para no sentirte menos o gastas para tapar una tristeza. Llevar un diario emocional, como sugieren terapias basadas en mindfulness (Kabat-Zinn, 1990), puede revelar qué te empuja.


  3. Actúa diferente, un paso a la vez: Reemplaza la compulsión con una acción pequeña. En vez de mentir, di una verdad suave: “Me atrasé, lo siento”. En vez de gastar, espera 24 horas antes de comprar. Cada elección nueva construye un músculo que te fortalece.


Un guiño a tu fuerza


Clara no cambió de la noche a la mañana. Empezó admitiendo una mentira pequeña y guardando su tarjeta de crédito un fin de semana. Fue duro, pero cada paso la acercó a sentirse libre. Tus patrones no te definen; son solo hábitos que puedes soltar. Reflexiona: ¿qué verdad puedes decir hoy? ¿Qué compra puedes posponer? Esa acción, por mínima, es un regalo para tu futuro.

Si sientes que el ciclo pesa, estoy aquí. Como terapeuta, te acompaño a desarmar esas compulsiones con cariño y claridad. ¿Listo para dar el primer paso?


Aser Ones, LCSW

561-421-4132


 
 
 

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